Fragments escollits (XVII). La Catalunya de Martí Zuviría, la que ara deixem enrera (#Victus)













"Pero antes de acabar, permítanme tan solo cuatro palabras sobre mi nación, Cataluña. Porque con los retratos anteriores puedo parecer un Vauban enamorado de un lado de los Pirineos en lugar del otro, y no lo soy.
Incluso siendo un niño me daba cuenta de que Cataluña era un pecio político que flotaba entre las aguas de la historia cuando tendría que haberse hundido siglos atrás. El problema era que nadie quería reconocer esa debilidad congénita, y menos aún ponerle remedio. Los desfiles públicos de nuestros concelleres, los ministros del gobierno catalán de la Generalitat, eran de lo más penoso. Unos monigotes astracanados que se creían muy importantes porque no tenían que descubrirse ante el rey y vestían gorro y ropajes de terciopelo rojo. Para el pueblo, eran los "felpudos rojos". Nos gustaba demasiado la pantomima.
He aquí nuestro peor defecto. No saber lo que queríamos, más allá de solazarnos en el reducto de lo pequeño. Esto no, aquello tampoco. Ni Francia ni España, pero incapaces de construir un edificio político propio. Ni resignados a nuestro destino ni dispuestos a cambiarlo. Atrapados entre las mandíbulas lentas de Francia y de España, nos conformábamos con capear el temporal. Por eso flotábamos como un madero a la deriva. Nuestras clases dirigentes, en particular, eran el colmo de la indecisión crónica, siempre a medio camino entre el servilismo y la resistencia. Ya lo dijo Séneca: si un marino no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento le será favorable. Y cuando pienso en nuestra historia, lo que me viene a la cabeza es la más antigustiosa de las preguntas: ¿qué causa más melancolía, el 'podríamos haber sido' o el 'no deberíamos haberlo intentado'? Nosotros sufrimos de las dos amarguras. El problema de los catalanes es que nunca supieron qué deseaban, y al mismo tiempo lo deseaban intensamente."

Font: Albert Sánchez Piñol, Victus. Barcelona 1714. Barcelona: La Campana, 2012, p. 129-130.

Comentaris

  1. Sembla en Cañas, de Cs. Es clar que si tot el llibre de'n Sanchez Piñol ha de ser així, potser serà millor que no me'l llegeixi... Cal tenir el cor molt resistent per aguantar tota aquesta parrafada....

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